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"La dádiva y la lismosna son dos virtudes que necesitan de la injusticia... por ello siempre será mucho mejor practicar el compartir".
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... cúal debería ser la posición de un artista en relación a aquel común acuerdo al cual denominamos "la realidad", ese común acuerdo que deviene del encuentro o sumatoria de todas nuestras realidades individuales, personales y que conforman aquello que como conjunto social reconocemos como nuestra realidad.
Básicamente, el adiestramiento de un artista consta en "aprender a aprender". Para ello nos hemos entrenado. Para aprender de manera constante y, aquellos que de una u otra manera nos dedicamos al arte, sabemos que quizás allí radica la mayor virtud de un artista, en su capacidad de nutrirse con lo que recibe de su entorno, vivenciarlo, hacerlo crecer en su interior e ingeniarselas luego para poder regresarlo.



Durante el mes de febrero de 2008, se realizó en la ciudad de Mar del Plata, una Campaña Solidaria para tratar de ayudar a los damnificados por las inudaciones en la provincia de Salta.... En la misma colaboraron muchísimas personas, entre las que me incluyo, y entre las que destaca el..Sr. RICARDO DARIN.
En una de las tantas entrevistas a las que accedió durante la ceremonia de cierre de la Campaña, el Sr. RICARDO DARIN expresó a un medio local (diario El atlántico, Mar del Plata, 25/02/08) lo siguiente: "Si nosotros fuéramos el estado, no se morirían chicos por desnutrición en Argentina. En un país que genera alimentos para 350 millones de habitantes, no se moriría un solo chico porque le falta un vaso de leche. Si nosotros fuéramos el estado no se desmontarían el espacio de 20 canchas de fútbol por hora en el norte, porque unos señores firmaron y no les importa nada lo que ocurre con las tribus que necesitan imperiosamente de ese hábitat para sobrevivir. Nosotros estamos apresados dentro del estado que no es lo mismo que ser el estado".
En la misma entrevista RICARDO aseguró que"la entrega de esta obra no es más que un merecido reconocimiento a aquellas personas que no se resignan a perder ese espíritu solidario" que el mismo Darin definió como "quizás la única forma de contrarrestar, al menos mínimamente, ese cierto desinterés de algunos funcionarios frente a los problemas sociales". Luego de que ambos agradecieron a todos los voluntarios, Darin aseguró que las personas que más participan de este tipo de iniciativas siempre son las que menos tienen... "Yo creo fervientemente que la gente que más responde ante llamados de esta naturaleza es la gente más sencilla, la más simple, la humilde, la que sabe lo que significa, lo que es el valor de un kilo de azúcar, de una caja de pañales. Otros no le otorgan la verdadera dimensión que tiene el granito de arena, el granito de arena es lo que construye el médano".
Creo, nos es fundamental el destacar tanto la importancia de los medios de comunicación como nexo impresindible entre las personas dentro de toda sociedad moderna, como la importancia de las personas que trabajan dentro de aquellos medios de comunicación, porque son ellos quienes, de una u otra manera, cargan con el peso de esa responsabilidad.
Nos es entonces fundamental valorar tanto ese nexo como a las personas que lo hacen posible.

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"La dádiva y la limosna son dos virtudes que necesitan de la injusticia... por ello siempre será mucho mejor practicar el compartir".
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Este mensaje fue emitido por integrantes de LT22 Radio "La Colifata" para el Canal 7 de Televisión Pública, Buenos Aires, Argentina, durante la visita que el reconocido músico Manu Chao realizó al Hospital Neuropsiquiátrico Dr. Borda de esa ciudad.
La LT22 Radio La Colifata es una emisora de frecuencia modulada, pionera en su tipo en el mundo, que transmite por el 100.1 MHz en Buenos Aires y debe su nombre "Colifata" (del lunfardo "loco querible") a la peculiaridad de ser una radio conducida exclusivamente por pacientes psiquiátricos internados y tambien por ser íntegramente realizada dentro de dicho Hospital.
“… practicar el compartir”.
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..... Seguramente todos compartimos la belleza conceptual contenida en esta hermosa frase, aunque, en algún lugar de nuestra mente, digamos quizás en esa porción de nuestro cerebro a la cual hemos llamado Cortex, la hallamos grabado ya como utópica y aceptado la idea de la imposibilidad de su puesta en práctica como parte fundamental, basamento de nuestra realidad como conjunto.
Pero estos locos queribles, en verdad están colifatos y en su realidad (internos de una institución Neurosiquiátrica de Latinoamérica con todo lo que ello implica) cada palabra quizás tenga una significancia más profunda o al menos distinta a la que, muy probablemente, tengan o le otorguemos el resto de nosotros en nuestras vidas cotidianas.
"... compartir".
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Porque, convengamos, hay tantas realidades profundas como personas hay en este mundo. Entonces, cabe el preguntarnos… ¿Qué habrán querido expresar al utilizar la palabra compartir?
Porque ese “practicar el compartir” de aquella bonita frase, es además de una acción, el núcleo central de la misma, es la unidad conceptual fundamental del mensaje y, en si, el mensaje a transmitir, y muy tranquilamente puede luego de ser receptada, despojarse por completo del resto de las palabras que compusieron inicialmente la frase, para, a la manera de un cohete que lanzado hacia el espacio va descartando sus partes, despegarse y colocar en acción y a nuestro alrededor, como bien lo haría aquel transporte con una cápsula o un satélite, en este caso utilizando el verbo transitivo “practicar” como motor que la potencia, la fuerza conceptual del verbo “compartir”.
Como estos locos queribles están colifatos en verdad, es muy probable que, al utilizar las palabras “practicar el compartir”, lo que quisieron, fue decir "compartir de verdad", vivir en ese estado en el cual esto es posible y creer absolutamente en que esto es posible, como medio para lograr modificar nuestras realidades individuales profundas e intervenir de esta manera en nuestro entorno inmediato, y así, revertir o actuar sobre aquello que de negativo existe en lo que, como conjunto social, hemos acordado en llamar “nuestra realidad” o “la realidad".
Dicen quienes estudian al respecto que, a diferencia de nuestro corazón, nuestro cerebro no es un músculo sino una suerte de inexplicable y maravilloso receptáculo donde se producen increíbles procesos químicos-electromagnéticos.
A través de dichos procesos, pausibles de medición como pulsos electromagnéticos, los investigadores han llegado a determinar cuales puntos del mismo actúan predominantemente sobre otros ante determinados estímulos u acciones.
Por lo cual, saben, por ejemplo, que el “cerebelo” ubicado en la parte posterior de nuestro cerebro, funciona como una suerte de almacén de memoria elemental, guardando una determinada cantidad de información que suele ser utilizada por nosotros de manera no-conciente en nuestro desenvolvimiento cotidiano (la simple acción de extender una mano y sujetar un bolígrafo, sería tortuosa sin esta información pregrabada y almacenada ya en el cerebelo, ya que, a su defecto, deberíamos pensar, razonar constantemente al respecto de distancias, tamaños, pesos, ubicación, cantidad y cualidad de las fuerzas a utilizar, etc., etc., cada vez que intentáramos, por ejemplo, asir aquel bolígrafo).
Por estos mismos estudios, han logrado identificar al Cortex y en particular a las zonas temporal y anterior frontal, como aquellas zonas en donde se desarrollan aquellos procesos de fijación de la memoria, digamos, más compleja u elevada de nuestro pensamiento".
Quizás sea por estas mismas razones por las cuales a un artista, sea este un músico, un escultor, etc., al igual que sucede con médicos cirujanos, deportistas y tantos otros profesionales, se les suele aconsejar, una vez aprendida correctamente una acción a ejecutar, ya no pensar o razonar al respecto de los movimientos a realizar para concretar dicha tarea y confiar en si mismos (lo que significaría, en realidad, confiar en el buen funcionamiento de aquellas partes de su cerebro intervinientes en ese proceso) para lograr así la indispensable libertad y distensión necesarias como para alcanzar la excelencia en la ejecución de su trabajo.
En lo particular, desde mi vatísima ignorancia e infinita limitación, la cual sinceramente espero compartan ustedes solo en parte, no tengo manera de demostrar que estas investigaciones son en todo correctas, tampoco es mi función, para ello estan los especialistas. Pero sin dudas, no podemos ya negarnos a ver toda aquella madeja de errores que hemos permitido crecer e instalarse a nuestro alrededor hasta transformarse en parte escencial de nuestra realidad interior, individual o colectiva.
Ahora bien, cuando por propia voluntad o involuntariamente, permitimos por ejemplo que un error en nuestro aprendizaje (palabra con la cual denominamos al proceso que se produce cuando adquirimos conocimientos, habilidades, actitudes o valores a través de estudio u experiencia) o sensaciones o sentimientos negativos determinados se repitan al punto de alcanzar, lograr grabarse en aquello que denominamos Cortex, se puede producir, al parecer, una suerte de fijación de dicha idea u experiencia, la cual, a través de determinadas conexiones viciadas por aquellos mismos errores, pueden muy tranquilamente acompañarnos de por vida.
Por ello, cuando esos locos queribles utilizan las palabras “practicar el compartir” para expresar una idea, dicen, sin ningún lugar a dudas, “vivir en ese estado en el cual ello es posible” y que, evidentemente, no es este en el cual, como conjunto social, tan lamentablemente vivimos hoy.
Actuar sobre nosotros mismos para liberar y liberarnos, reconociendo cuan involuntariamente hemos contribuido en realimentar estos errores, horrores, que hemos permitido sin preguntarnos siquiera por qué… por qué, por ejemplo, no comenzar a cambiar hoy, ahora, hasta instalar en nuestro interior aquella idea y hacerla posible.
Hace algún tiempo, en la redacción del diario La Capital y a causa de una entrevista que me hiciera, tuve la oportunidad de conocer al escritor y periodista Marcelo Gobello con quien mantuvimos una breve charla, de la cual, y como me suele suceder cada vez que me encuentro con personas en verdad inteligentes, saque mucho más provecho de sus palabras que lo que él habrá podido rescatar de las mías.
De aquellas cosas que me quedaron, recuerdo ahora un momento en particular en el cual, y a raíz de los caminos que fue tomando la conversación, él hizo referencia a aquellos hipotéticamente puntuales responsables de nuestra situación u estado actual como sociedad, denominándolos “ellos”.
Recuerdo también que en esos momentos y por no compartir completamente, no precisamente el concepto (que entendí perfectamente) sino la forma de exponerlo, respondí con una de aquellas síntesis a las que estoy acostumbrado y que por otra parte nunca son del todo bien comprendidas y que por lo general me dejan muy mal parado y a las cuales, por su extensión, nunca desarrollo completamente en una necesaria explicación, con un demasiado simple… “a mí ya no me queda muy en claro quienes son ellos”.
Por supuesto, a lo que este muy señor periodista que es Marcelo Gobello hacía tangencial referencia al utilizar aquel “ellos”, era evidentemente a esos rostros o nombres reconocibles de quienes en la actualidad detentan el poder, mientras que por mi parte, a lo que quería referir con mi escueta y poco comprendida síntesis, era a que, primero, en verdad ya no está tan en claro quienes son aquellos que detentan ese poder, segundo, que de todos modos y en última instancia, seguimos siendo nosotros mismos quienes les otorgamos dicha cualidad de rostros o nombres reconocibles y tercero, que muy lejos de toda ingenuidad y con tan solo un pie fuera de este mundo del revés al que nos hemos acostumbrado, queda más que claro que seguimos siendo nosotros mismos, quienes otorgamos poder.
Entonces, según creo, siempre será mejor antes de encontrarnos ante la necesidad (ganas) de ponernos a pensar seriamente en la alternativa de pedir la cabeza de alguno de esos “coyunturalmente” tan temporales rostros visibles de quienes rondan el poder, instalar, lenta pero definitivamente en nuestro interior, la idea de desplazar el eje mismo de ese poder, para ya no volver a repetir una y otra vez aquellos mismos errores tal como los hemos venido repitiendo, errores que se repiten como se repiten todos aquellos movimientos mal aprendidos, a causa o como efecto de aquellas fijaciones producto del mal aprendizaje.
Ese “ellos”, al cual hemos elevado al rango de entidad conceptual y luego utilizado hasta en las comunicaciones más elementales, ya no alude al pronombre personal en 3ª persona plural del masculino él, y por lo tanto, no existe.
Entonces, cabe el preguntarnos, por qué no nos dejaremos de una vez por todas de realimentar tantos equívocos que, entre otras cosas, todas negativas, no hacen más que debilitarnos.
Creo, muy a riesgo de equivocarme, que si quisiéramos salir del error, deberíamos regresar entonces a través de esa entidad conceptual errónea creada a costa del mal empleo del pronombre personal “nosotros” y comprender que, al permitir la instalación de la idea de un “ellos” para identificar a una parte específica de “nosotros”, lo que estamos haciendo, en vez de circunscribir, o en su defecto excluir, es precisamente lo contrario, es otorgar mayor fuerza a esa entidad conceptual.
“Ellos nos gobiernan o manejan a su antojo”… precisamente porque ya no son parte de nosotros.
Y quizás, lo más grave sea, que en nuestra mente este contemplado que así sea. Ya que hemos aceptado esta diferenciación sin reconocer el riesgo implícito en ello. Y no estaría para nada mal, comprender que tanto el pronombre personal “nosotros” como el pronombre personal “ellos” no conllevan en si ningún tipo de categorización al margen, por tanto, no corresponden en nada con aquellas entidades conceptuales a las cuales, parecería, tanto nos aferramos negándonos a abandonar.
Muy probablemente, esa igualdad real hoy tan utópica, no será posible hasta que no hallamos desinstalado esa diferenciación. Mientras exista y sigamos aceptando en el interior de nuestras mentes la idea de un “ellos” y un “nosotros”, es más, la idea de un "ellos" como inhibidor potencial del desarrollo de un "nosotros", esa igualdad, indispensable para comenzar a "compartir", no será posible.
javierherbes@gmail.com
Según muestran algunos de los últimos datos estadísticos suministrados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres de Latinoamérica y en general todas las que habitan el mal denominado 3º mundo, son la franja más susceptible a sufrir algún tipo de discriminación laboral. En particular las mujeres aborígenes, quienes, junto a aquellos que deben afrontar algún tipo de discapacidad (470 millones de personas en todo el mundo), son las principales y reiteradas víctimas de este tipo de discriminación.
Ahora bien, en base a cual error de concepto aún culturalmente aceptado, seguimos sustentando todavía en estos días, adentrados ya 8 años en el tercer milenio, la posibilidad concreta de actos de discriminación semejantes a estos que denuncia la OIT a través de sus datos estadísticos.
Si estos datos no provinieran de la Organización Internacional del Trabajo, quien acostumbra cierta seriedad y la cual no particulariza este tipo de información para ser suministrada puntualmente a país alguno, como argentinos, bien podríamos apelar primero a nuestra tan arraigada costumbre de descalificar, y de este modo, darnos el tiempo como para hallar las excusas que nos fuesen necesarias y desde allí intentar respondernos con un tan típico “no, lo que pasa es...” y exigir así a nuestra conciencia (estado conciente) para que aborde las más variadas y retorcidas fórmulas evasivas hasta lograr demostrarnos a nosotros mismos que esto no sucede ni forma parte de nuestra realidad... pero, negación al margen, esto sí sucede.
Muy probablemente, este error ya no se encuentre sustentado en o "por" lucha alguna entre sexos, ya que, hoy en día, nadie cree en aquella falacia de la inferioridad de la mujer para desarrollar o desempeñarse en una tarea o profesión.
Creo, y nuevamente muy a riesgo de equivocarme, que se sigue utilizando aún aquella vieja idea desvalorizante (discriminación) con el solo fin de obtener algún tipo de provecho económico a través de la misma.
La mujer es, ocupa hoy cuantitativamente dentro del gráfico con el cual se representa la división del trabajo en el mundo, porcentualmente, tanto o más importante que el hombre, y por tanto, el rédito económico obtenido al otorgarle una menor remuneración es, sin dudas, enorme.
Por esto mismo, es quizás un buen momento para comprender que, mientras nosotros continuamos riéndonos, quizás, de nuestra propia hija o nuestra mujer o nuestra mamá o nuestra hermana, uno, digamos otro de nosotros, saca una pequeña ventaja económica con ello, otro u otra, se llena descaradamente los bolsillos mientras que "otro" obtiene tal ganancia con nuestros errores que hasta sería capaz de comprarnos aquello que nunca hemos puesto en venta, pero que, en nuestra realidad "dialéctica", mejor dicho, "a través de" (entendiendo que quizás toda realidad lo sea), en algún lugar de nuestra mente, ya hemos vendido.
A pesar de aquellas discrepancias que separan a fuentes oficiales de las otras, la cifra de evacuados a causa de las inundaciones en la provincia de Salta se estima que oscila entre los 8 y 10.000 damnificados, aunque se cree que bien podrían ser aproximadamente unas 15.000 las personas afectadas en el noreste de la provincia por los desbordes del río PilcomayoAutoridades de Defensa Civil de Salta reconocieron a distintos medios que “si bien el río parece haber vuelto a su cauce, las condiciones en las que ha quedado la zona son deplorables”. “Hay muchas poblaciones aborígenes que viven de la cría de pequeñas cantidades de animales, de la recolección en el monte y de la pesca, actividades que se ven dificultadas, sino eliminadas, debido a la inundación”. “Hasta que se restablezca el normal desarrollo de sus vidas, va a pasar un tiempo considerable y hará falta seguir asistiéndolos”.“Lo que más preocupa es el día después, cuando las aguas bajen y veamos entonces las condiciones sanitarias; ya que esta es una zona de Dengue, endémica, donde las aguas, aún cuando bajen, crean esteros donde se produce la proliferación del mosquito que transmite la enfermedad”. “Además de cuadros de diarreas y bronquitis”.
La crecida del río Pilcomayo, hecho recurrente durante los veranos, muy probablemente, por la falta de obras de infraestructura, nos hace considerar temas tales como la desertificación, ya que no podemos continuar desconociendo que la tala indiscriminada de árboles y el imparable monocultivo de soja están causando en el ecosistema argentino consecuencias tan graves como irreversibles.Según autoridades de la Universidad Nacional de Salta (UNSA), el bosque tiene, entre otras importantísimas funciones, las de mejorar el régimen de humedad, contribuir con el asentamiento del suelo y servir de barrera geográfica para prevenir las erosiones hídricas y eólicas, así como también las inundaciones.A saber, tan solo en los últimos seis años, desaparecieron 153.634 hectáreas de monte que se suman a otras muchas miles en Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Misiones y que pasan a engrosar las estadísticas que indican que tan solo en las últimas décadas, Argentina ha perdido el 70 por ciento de sus bosques nativos.
Este es Manuel, mi hijo, un genio de los de verdad.
Él no lo sabe, o finge no saberlo mientras se ríe de mí y me espera, dueño como es de todo aquello que es imposible aprender.
De todos modos me enseña mientras "hace de cuentas" que me ayuda... porque él nunca me haría sentir un mal aprendíz.